martes

Drive

Drive es una historia de amor imposible, Nicoles Winding Refn, su director, nos lo deja ver todo el tiempo y nos conduce hasta el necesario final de manera magistral.


Ryan Gosling protagoniza esta cinta e interpreta el papel de un especialista de cine y mecánico de día. 
De noche, sus habilidades al volante le abalan a la hora de participar en pequeños atracos como conductor, pero, llamémosle Drive, es un hombre solitario, alquila sus servicios pero no se involucra más de lo necesario.

Irene (Carey Mulligan) es la vecina de Drive. Madre de un niño, su marido está en la cárcel. La soledad de ambos termina por unirlos casi de manera inevitable. Su relación otrora cordial termina salpicada de cierto romanticismo que termina evaporándose cuando Standard (Oscar Isaac), el marido de Irene regresa a casa.

Drive está dispuesto a seguir con su vida pero Standard se ha traído problemas de la cárcel que debe solucionar si quiere que su familia no sufra las consecuencias. 










Hace un tiempo que debido a mi mala memoria apunto todas las películas en un cuaderno y hace también un tiempo que la mayoría terminan por ser tan sólo un título anotado en un papel. Este no ha sido el caso de Drive.
Otro ingrediente que convierte a Drive en una película de culto es su iconografía. La cazadora que lleva Ryan Gosling ya es un objeto de deseo para muchos fans. Y no sólo por su carácter descriptivo del personaje sino por una estética que nos sumerge en los años 80, época tan añorada por los treinteañeros, principales consumidores de este tipo de cine.

En mi opinión Drive es una película altamente recomendable, aunque no apta para almas sensibles. Una cinta como las que ya no se hacen que logra plasmar la esencia misma cine donde las películas no son un mero entretenimiento sino el vehículo que nos conduce a vivir otras vidas por algo más de 90 minutos.


























Siempre hay otra salida, pero Drive decide ayudar al marido de su amada como el más puro acto de amor. No un amor de pacotilla o egoísta como al que estamos acostumbrados sino un amor auténtico. 

El trato que iba a liberar a Standard de su deuda con unos mafiosos no es lo que parece y Drive terminara inmerso en una historia violenta, iniciando un baño de sangre como única manera de salvar a Irene y a su hijo. 









He leído críticas negativas y discrepo con todas ellas. Algunas atacan a esta cinta por considerarla una obra puramente estética sin ninguna historia de fondo con un personaje protagonista inexpresivo y poco creíble. Otros la consideran demasiado lenta e incluso una espectadora llegó a demandar a la productora de Drive por publicidad engañosa, y es que si quieres ver una entrega más de The fast and the furious, ésta no es tu película. 

Para mi Drive es la película que me hubiera gustado hacer. Una pequeña obra de arte que convierte en bello lo infame y cuyo protagonista bien podría ser un personaje de Sergio Leone.

Una historia con un tema tan recurrido como es el amor pero tratado de una manera a la que Hollywood ya no nos tiene acostumbrados. Un amor que traspasa lo físico y se basa en la felicidad del ser amado y no en la propia. 

Hay más cosas que caben destacar de  Drive; su perfecta fotografía, su grandiosa banda sonora a lo Badalamenti - Cliff Martinez-, el buen acierto en el casting; tanto en los papeles protagonistas como en los secundarios con Bryan CanstronAlbert Brooks y un simiesco Ron Perlman.
Especial mención a una Christina Hendricks como no estábamos acostumbrados a verla, es decir, ataviada con un apretado traje de secretaria sexy y vintage.







Aquí el tema principal de la película, Nightcall de Kavinsky.




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