miércoles

Django desencadenado

Siempre me he declarado fan de Quentin Tarantino. Pulp Fiction es una de las películas que he visto más veces en mi vida y su banda sonora me acompañó gran parte de mi adolescencia. Y aquello no era más que el principio de una larga historia de amor.
Creo que Tarantino apasionó a varias generaciones causando especial impacto en los ahora treinteañeros, los cuales, no hemos dudado a la hora de acudir al cine para dejarnos impresionar por su última obra: Django Desencadenado.

Sinopsis;
Dos años antes de estallar la Guerra Civil en EE.UU., un cazarrecompensas de origen alemán, el Dr. King Schultz (Christoph Waltz -OSCAR 2013 y Globo de Oro al mejor actor secundario-) compra, por decirlo de alguna manera, a Django (Jamie Foxx), un esclavo que puede llevarle hasta los hermanos Brittle.

Schultz promete a Django la libertad tras conseguir dar caza a la pareja de asesinos, pero tras la exitosa misión ambos deciden no separarse.

Tras pasar el invierno con Schulftz, Django comprobará como sus dotes de cazador han aumentado, siendo también sus ingresos como cazarrecompensas suficientes para comprar la libertad de Broomhilda (Kerry Washington), la esposa que hace años el tráfico de esclavos le arrebató.

Llegado el momento Schultz decidirá acompañar a Django en esta última aventura ideando todo un meticuloso plan para sacar a Broomhilda de Candyland, la plantación de Calvin Candie (Leonardo DiCaprio).



Para contar esta historia, resumida ahora, muy grosso modo, Tarantino cuenta con casi tres horas de metraje, descanso incluido, a los que a mi modo de ver, le sobran por lo menos 60 minutos. Si Tarantino se hubiese ahorrado esos 60 minutos tal vez mi cerebro no hubiera empezado a echar humo, casualidad o no, cuando Leonardo DiCaprio empiezaba a soltar un discurso bizarro sobre la frenología.

Comprendo a Tarantino, de hecho, desde Death Proof, me he convertido en algunos foros en su mas fiel defensora. Muchos le atacan por sus secuencias cargadas de diálogos que parecen no llegar a ninguna parte. Yo sin embargo, le admiro, porque no es fácil ser un buen dialoguista y segundo porque entiendo la función de estas secuencias.


Hitchcock rodaba sus escenas pensando en el espectador y no como un mero observador. Para darle un papel más activo el famoso director generaba en su público la necesidad de descubrir cosas. Al igual que Hitchcock, a Tarantino le gusta hacernos partícipes de sus películas mostrándonos algo que sus protagonistas desconocen; lo hemos visto en Death proof (escena del restaurante), lo hemos visto en Malditos Bastardos (cuando Christoph Waltz interroga a un hombre que esconde judíos en su casa) etc... Para volverlo a ver Django desencadenado. Esos momentos de tensión son encubiertos con diálogos trepidantes o inteligentes monólogos que no hacen más que generar en nosotros aún más tensión si cabe. Tarantino ha llegado a rodar escenas sublimes con este recurso, pero en Django desencadenado empieza a oler a pescado rancio. Por qué... ¿quién guarda el cráneo de un hombre en un maletín por si llega el día en el que tiene que machacarlo a golpetazo limpio para acojonar a unos tipos que han venido a darle gato por liebre? ¿¡QUIÉN, QUIÉN!?


Como decía, mi cerebro empezó a echar humo en la secuencia de DiCaprio y la frenología, momento en el qué me empece a preguntar ¿pero que estoy viendo? Al principio pensaba que era una especie de spaguetti western como los de los años 70, con cierto rollo reivindicativo y al más puro estilo Tarantino pero según avanzaba el metraje parecía a momentos Kill Bill, a momentos Reservar Dogs, a momentos Malditos Bastardos... A todos aquellos que tachan a Tarantino de hacer películas copy paste de otros films les digo que ahora el director da un giro inesperado para... ¡plagiarse a si mismo! sin dejar de tomar referencias claro. De hecho, Django no es ni un nombre original, sino un "homenaje" a la película de 1966 Django dirigida por Sergio Corbucci y protagonizada por Franco Nero, haciendo éste último un cameo en la película de Tarantino. Aunque tampoco nos confundamos, Django desencadenado no es ningún remake, de hecho, tanto en los Globos de Oro como en los Oscars Tarantino se ha llevado por esta película la estatuilla al mejor guión original.

Después de todo lo dicho tampoco quiero dar lugar a equívocos, no es que no me gustase Django desencadenado, pero a ratos me ha parecido aburrida y con demasiada paja; la secuencia de los sacos en la cabeza ¿a qué viene?
Algunos afirman que este patinazo de Tarantino se debe a la muerte en 2010 de Sally Menke, la editora de Tarantino desde sus orígenes. Siempre me ha ofendido un poco esa frase de que detrás de un hombre siempre hay una gran mujer, pero en este caso parece cierto. Tal vez Menke sabía tirar de tijera en los trabajos de un director con capacidad de síntesis cero a tiempo de salvarlos para convertirlos en grandes joyas del Séptimo Arte. Lo cual nos recuerda una cosa, los montadores son muy importantes amigos; una película empieza con un guión, continua con un rodaje y termina en una sala de montaje o sino que se lo digan a Peckinpah.


Por lo demás si eres un amante incondicional de Tarantino, Django es tu película.  De hecho es como el Juego de las películas reunidas de Tarantino, con brutales secuencias cargadas de violencia incluidas. Pero si hace tiempo que Tarantino te aburre lo mejor será que te ahorres estos 165 minutos de Western 2.0.

2 comentarios:

  1. Bueno bueno, a mi me gusto
    La escena de los encapuchados me parece genial, por subrrealista, quien se imaginaba al malvado cucusclan enfadado porque no gustan las capuchas que su mujer ha estado cosiendo toda la noche?

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  2. Bueno bueno, a mi me gusto
    La escena de los encapuchados me parece genial, por subrrealista, quien se imaginaba al malvado cucusclan enfadado porque no gustan las capuchas que su mujer ha estado cosiendo toda la noche?

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