lunes

La reina de los condenados de Anne Rice

Previously in my life me había propuesto cumplir varios retos para este año 2013 siendo el primero de ellos leerme la saga de Anne Rice Crónicas vampíricas. Pues bien, al tercer libro ya me estoy arrepintiendo.

Por si a alguien no le suena esta saga comentarle que el libro con el que comienza esta colección es Entrevista con el vampiro, adaptada para la gran pantalla en 1994 por Neil Jordan con Tom Cruise y Brad Pitt.
El tercer libro de la saga de Rice también pasó a la gran pantalla con menor gloria que su predecesor. Tal vez esto se deba al hecho de haber intentado ser una película totalmente al margen de Entrevista con el vampiro, pese a ser Lestat tu protagonista, y por lo complejo de adaptar un libro tan enrevesado, que espero solo haya servido para presentarnos a los personajes que protagonizaran los siguientes números de la colección.




En el libro anterior, Lestat, el vampiro, ya reseñado en este blog, Lestat se une a una banda de rock y escribe un libro para cabrear a toda la comunidad vampírica. El osado vampiro no sólo conseguirá unir a un nutrido grupo de vampiros dispuestos a arrancarle la cabeza, también despertará de su sopor a la milenaria Akasha. Ya es en esa novela donde Rice nos presenta a Los que deben ser guardados; los vampiros originarios Enkil y Akasha aparentemente convertidos en piedra y de los cuales depende la existencia del resto de vampiros. Es al final de este segundo libro donde, tras un concierto bastante accidentado, Lestat se encuentra a Akasha esperándole en su tumba ¿apasionante verdad?

Con alegría e ilusión comencé La reina de los condenados esperando saber que había pasado en el encuentro de Lestat y una Akasha recién resucitada. Pues bien, no es hasta pasada la mitad del libro cuando Rice nos pone al corriente. Mientras, la autora nos presenta a un nada desdeñable número de personajes y una nueva historia, la de las gemelas, que se nos muestra como un puzzle con demasiadas piezas.

Parece que Akasha se ha levantado con el pie izquierdo, mata a Enkil y sepulta a Marius bajo la nieve. Secuestra a Lestat y le obliga a ser participe de su plan demencial; acabar con casi todos los hombres -varones- para así traer la paz al mundo. Con lo que a sus hijos vampíricos se refiere, Akasha se los va cargando para dejar con vida a un pequeño grupo formado por Marius, Pandora, Santino, Mael, Maharet, Khayman, Jesse, Daniel, Louis, Eric, Gabrielle y Armand. Algunos de estos personajes ya los conocíamos de Lestat el vampiro, otros aparecen por primera vez en La reina de los condenados. El porqué salva a éstos y no a otros no queda claro, algunos porque son allegados a Lestat, otros no se llega a saber. 
La reina de los condenados también nos cuenta la historia de las gemelas, Maharet y Mekare, dos hechiceras que tras ser secuestras por Akasha, milenios atrás, harán caer sobre ésta el espíritu origen de la maldición vampírica.

El encuentro entre Akasha y su nuevo consorte Lestat y las gemelas junto al resto de los vampiros supervivientes es inevitable. Siendo las últimas palabras de Mekare hacía la reina promesas de venganza tiempo atrás, todo parece indicar un final cargado de emoción porqué ¿como vencer al ser de cuya existencia depende la del resto de vampiros?


La audacia de Rice y su prosa tan cinematográfica sigue intacta en La reina de los condenados, pero demasiados personajes, tramas que se abren y se cierran y que añaden poco a la historia hacen que la lectura se vuelva poco atrayente. Por si todo esto fuera poco, la parte final, a mi juicio, pretende ser demasiado trascendente para acabar resultando hasta en cierta manera infantil. No sé, no veo a unos vampiros milenarios, sedientos de sangre y conocimientos, discutiendo sobre el futuro de la raza humana con argumentos tan pobres, además ¿desde cuándo sienten tanta empatía por su comida? ¿qué será lo próximo Crepúsculo?

Como dato anecdótico comentar que Rice revive al personaje de Daniel, el joven periodista que entrevistó a Louis en Entrevista con el vampiro. Daniel no había llegado a encontrar a Lestat pero si a Armand, con el que iniciará un largo idilio que lo conducirá a la inmortalidad.

Por si mi decepción con La reina de los condenados no fuera suficiente, tras terminar su lectura decidí volver a ver la película homónima movida por la curiosidad de como de un libro tan enrevesado habían podido hacer una película mínimamente comprensible. La respuesta en la próxima reseña.

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